La fascitis plantar es uno de esos problemas que generalmente vienen para quedarse con nosotros una temporada. Es común en corredores pero también en personas no deportistas.

Posibles orígenes

  • Tener pie cavo (cuando se encuentra muy pronunciado el arco plantar).
  • Pasar muchas horas de pie.
  • Sobrepeso.
  • Exceso de carrera en asfalto.
  • Utilizar calzado no apropiado o muy plano (tipo francesita o chanclas de dedo).

Cuantos más factores sumemos más papeletas tendremos de padecerla.

 

¿Que es lo que nos sucede exactamente?

Las fascias son membranas fibrosas de tejido conectivo. No solo existe la fascia plantar, si no que estas se extienden por todo nuestro cuerpo. Existen varios tipos de fascias: subcutanea, visceral, vascular y muscular. En este caso hablamos de una fascia muscular.

La función de esta fascia es fundamental, sostiene el arco plantar, absorbe y devuelve el impacto que se produce con la pisada.

Debido a las causas anteriores esta membrana sufre un sobreesfuerzo y se produce inflamación en el tejido generando la tan molesta sintomatología.

¿Cómo reconocerlo?

En general es un dolor que aparece al iniciar la marcha a primeras hora del día o tras un  periodo de tiempo parado; una vez estamos en movimiento se hace más llevadero.

¿Qué podemos hacer para mejorar?

Aplicaciones de hielo (unos 20 minutos con intervalos de 1 hora). Una manera de realizar la aplicación es congelar una botellita de agua pequeña y rodarla sobre el suelo con la planta del pie. De esta manera, además de aplicarnos hielo, nos masajeamos la zona.

Realizaremos estiramientos en soleo, gemelos y la propia fascia plantar.

En consulta se aplicara masaje específico, estiramientos, vendaje funcional y vendaje neuromuscular.

Este sería el ejercicio indicado, aunque nuestra recomendación es hacerlo con la aplicación de hielo como hemos explicado.

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